Una investigación desarrollada en el CNIO ha definido 17 patrones de inestabilidad cromosómica que favorecen la medicina personalizada en cáncer, en especial, en los tumores más letales

Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y del Cancer Research UK Cambridge Institute, han puesto a punto un método para descifrar el caos genético de los cánceres más mortales y utilizar esta información para tratarlos de forma más eficaz. Para ello han identificado 17 patrones de inestabilidad cromosómica que pueden contribuir de forma sustancial a la extensión de la medicina personalizada

Geoff Macyntire y Bárbara Hernando, investigadores del CNIO.CNIO

El trabajo, publicado en la revista Nature, describe un método que facilita la detección de “huellas” en el genoma de los tumores que permiten conocer el mecanismo mutacional causante del desarrollo del tumor y así identificar la vulnerabilidad de los mismos, según explica Bárbara Hernando, investigadora del CNIO y participantes en el estudio, codirigido por Geoff Macintyre, jefe del grupo de Oncología Computacional del CNIO, y Florian Markowetz, investigador senior del Cancer Research UK Cambridge Institute (Reino Unido), y en el que han participado científicos de otros centros británicos, canadienses, belgas y alemanes.

Conocer la identidad genómica de los cánceres más agresivos permitirá realizar diagnósticos más precisos y orientar los tratamientos de forma más precisa, “algo que hasta ahora era muy difícil para estos tipos de cáncer”.

Este método facilitará la extensión de la medicina de precisión dado que su aplicación solo permite orientar los tratamientos de forma personalizada en un 5% de los casos aproximadamente, “cuando sabemos que un 80% de los tumores presentan inestabilidad cromosómica, con lo que podría ampliarse sustancialmente el número de pacientes beneficiados con las herramientas de la medicina personaliza”, destaca Bárbara Hernando.

La aplicación de este método puede suponer un cambio importante en el abordaje de los procesos tumorales al pasarse de “tratar las consecuencias a actuar sobre las causas porque permitirá actuar sobre el mecanismo que está desencadenando el tumor”, indica Bárbara Hernando.

SEÑA DE IDENTIDAD DE LOS TUMORES MÁS AGRESIVOS

Así, la base de este trabajo es haber profundizado en el conocimiento de la inestabilidad cromosómica, una de las señas de identidad de los cánceres más agresivos. En condiciones normales, las células del cuerpo, al dividirse, se aseguran de que las células hijas tengan el número correcto de cromosomas. Sin embargo, una célula cancerosa suele presentar pérdidas o ganancias de fragmentos cromosómicos o cromosomas enteros, y, por tanto, sus genomas no tienen la cantidad de material genético adecuado.

Este caos genético causado por la inestabilidad genómica se detecta en mayor medida en los tumores más graves. “Mayores niveles de inestabilidad genómica están asociado con estadios más avanzados del cáncer, peores pronósticos de curación, metástasis y resistencia a las terapias comúnmente utilizadas en clínica contra estos tumores agresivos”, explica Bárbara Hernando.

La inestabilidad cromosómica es un fenómeno biológico muy complejo porque tiene causas variadas y ocasiona múltiples consecuencias. Debido a ello, hasta ahora, cuando se detecta un tumor, el diagnóstico clínico se limita a señalar si este tiene alta o baja inestabilidad cromosómica “pero no se entra a analizar ni el alcance ni las causas de esa inestabilidad genómica”.

Esto es lo que puede cambiar a partir de ahora con el método en cuyo desarrollo está participando el CNIO, dado que han conseguido caracterizar las causas, la diversidad y el alcance de la inestabilidad cromosómica asociada a los tumores más graves.

LA ANSIADA PRECISIÓN

Además, el trabajo relaciona cada tipo de inestabilidad cromosómica con las características que presenta la enfermedad en los pacientes oncológicos. “Conocer en profundidad cada tumor concreto posibilitará que tanto el diagnóstico como el tratamiento elegido sean mucho más precisos”, indica Bárbara Hernando.

Los pacientes con tumores con alta inestabilidad cromosómica no podían beneficiarse hasta ahora de la medicina de precisión “por no presentar un solo gen defectuoso sino muchos a la vez”. El trabajo en el que ha participado el CNIO solventa esta imposibilidad, a través de la identificación de esos 17 patrones de inestabilidad cromosómica que servirán de biomarcadores oncológicos.

De los 17 patrones 10 son universales y 7 están enriquecidos en algunos tipos de tumores. Cada uno de esos patrones tiene asociada información sobre su posible respuesta ante los medicamentos habitualmente utilizados frente a los diferentes tipos de tumores e identificación de otros posibles objetivos farmacológicos.

“Otro valor importante de nuestro trabajo es que no solo identificamos las causas de esa inestabilidad sino que cuantificamos la importancia de cada una, vemos qué peso está teniendo cada causa en el desarrollo del tumor, lo que permite avanzar en ese objetivo de extender los tratamientos personalizados”, explica Bárbara Hernando.

“Nuestros biomarcadores pueden prever la eficacia que van a tener las terapias sobre un tumor concreto”, precisa Geoff Macyntire, codirector de la investigación, y quien indica que para obtener estos patrones de los diferentes caos genómicos se ha analizado la inestabilidad cromosómica de 7.880 muestras de tumores de 33 tipos de cáncer diferentes.

El grupo que ha realizado esta investigación ha puesto en marcha una empresa, spin off, llamada Tailor Bio, radicada en Reino Unido y que ha licenciado una patente sobre el método descrito en el artículo publicado en Nature, además de otra patente obtenida sobre un trabajo previo que el equipo desarrolló en la misma línea de trabajo.

La intención de los investigadores con estos pasos es que este avance comience a ser utilizado en la práctica clínica lo antes posible.

Por Covadonga Díaz Oviedo
Tomado de: Elmundo.es