“Velamos por la profesión médica, por su ejercicio ético en condiciones laborales dignas y justas y por
la salud de los colombianos”.

Artículo 3º. Estatutos. Capítulo I

Órgano asesor y consultivo del Estado en materia de salud pública desde 1935 (Ley 67 de 1935 y Ley 23 de 1981).

«Prefiero la rentabilidad social»: gerente del Hospital San Vicente de Paul de Filandia, Quindío

Comunicaciones FMC | febrero 28 de 2024

Archivo Federación Médica Colombiana

En noviembre de 2022 se lanzó en el municipio de Aracataca (Magdalena) la estrategia del gobierno nacional llamada “Tu programa preventivo de salud territorial”, enfocada en el fortalecimiento del modelo de Atención Primaria en Salud (APS) de corte predictivo, con énfasis en los determinantes sociales. Con el apoyo de gobernaciones y alcaldías, se planteó una etapa inicial que impactaría más de 19 departamentos. Quindío fue escogido para ser piloto del modelo APS.

 

Un año después, el programa ha arrojado resultados positivos y ha sido un éxito en varios territorios, por ejemplo, en el municipio de Filandia. La presidenta de la Federación Médica Colombiana, Dra. Ana María Soleibe, se desplazó hasta esa población del eje cafetero y se reunió con el equipo de trabajo del Hospital San Vicente de Paul, liderado por el gerente Alfonso Echeverri Gutiérrez. Allí pudo constatar el impacto del programa en la salud de los más de 15 mil habitantes. La prueba piloto se puso en marcha en 2023. Con la experiencia que habían ganado en la pandemia con su Grupo de Intervención Domiciliaria, construyeron un plan de acción para que la APS se convirtiera en una cultura institucional con capacidad de propagarse en los 8 microterritorios de la zona rural y los 5 de la urbana. Encuestas, georreferenciación y codificación de cada familia, se llevaron a cabo para trazar las rutas de atención. Así, se procedió a un manejo integral del paciente desde la baja complejidad, con un reforzamiento de lo educativo como un mecanismo preventivo. 1209 familias encuestadas, lo que se traduce en un promedio de 8 mil personas. Una data que permitió identificar y caracterizar a la población y sus factores de riesgo, la misma que se convirtió en el insumo de un sistema de información robustecido que incluyó varias problemáticas (consumos, convivencia, servicios públicos…). El objetivo es abordar las enfermedades de manera integral, reconociéndolas también como consecuencia de determinantes sociales tales como el acceso al agua potable, vías de transporte, vivienda digna, infraestructura pública, seguridad alimentaria, derecho al ocio, etc. En esa medida, el equipo de APS del hospital de Filandia ha tejido vínculos con otras instituciones como Comisaría de familia, Planeación municipal, ICBF, Inspección, COPACOS municipales (Comités de Participación Comunitaria en Salud), Policía de infancia y adolescencia, entre otras. Intersectorialidad que es posible porque el hospital se concibe no como un ente cerrado en sí mismo sino como un organismo vivo en cada rincón del territorio. Las actividades extramurales en colegios y con Juntas de Acción Comunal lo demuestran.

 

“Hemos tenido la voluntad de hacer las cosas”, dice el gerente. Y parece que esa ha sido la clave de los buenos resultados de este piloto que ha sabido sobrepasar las dificultades halladas en el camino, como un sistema de información propuesto por el Ministerio de Salud y Protección Social poco amigable al principio. Esto los llevó a ser recursivos con el uso de plataformas alternativas para la recolección de información off line en zonas rurales donde no es posible la conexión a Internet. O algunos lineamientos complejos para su comprensión en la práctica. O la no continuidad de los recursos económicos que hace que se tengan que suspender las actividades y dejar de contar con el personal de salud capacitado para tal fin. Como es el caso de las auxiliares de enfermería encargadas de cubrir los microterritorios y que ahora están sin contrato.

 

“Un hospital sin promoción ni prevención no sirve”, agrega. “Gracias a la APS hay pacientes que han venido por primera vez en su vida a una cita de ruta. Esto es muy satisfactorio”. Caso contrario de muchos hospitales incluidos en la etapa inicial del programa que devolvieron la plata y no ejecutaron APS. “Hay un miedo a ejecutar por miedo a la contraloría. Nosotros devolvimos pocos excedentes. A mí que me ejecuten por hacer las cosas bien, prefiero la rentabilidad social. Queremos que todo el municipio entienda la importancia de la atención primaria”. Este entusiasmo va en contravía del desinterés de las EPS. “A las EPS no les interesa la APS, porque dicen que no es rentable a corto plazo. Su modelo es morbicéntrico. Olvidan que las ganancias que arroja un modelo de Atención Primaria en Salud se dan a mediano y largo plazo”.

 

El equipo de trabajo conformado por 4 auxiliares de enfermería, un enfermero jefe y una trabajadora social, comparte el optimismo del gerente y auguran un buen futuro para el programa, ilusionados con la adquisición de equipos portátiles de laboratorio que puedan llevar hasta las veredas y realizar diagnósticos en tiempo real. Aspiran a convertirse en un equipo con capacidad resolutiva inmediata que incida en la transformación de unas comunidades para la vida y el disfrute de la salud.